Puñal de claveles

Puñal de claveles

Carmen de Burgos

La autora

Carmen de Burgos (1867-1932) simbolizaba en su tiempo el afán de progreso, de modernidad y de justicia social que alentó en España la corriente del Regeneracionismo, y que alcanzó un momento de esplendor durante el primer tercio del siglo XX. Singulariza su figura haber aportado la perspectiva de una mujer. Desde su llegada a Madrid en 1901, procedente de su Almería natal, emprendió una carrera literaria y periodística jalonada de éxitos. Firmando como Colombine, se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico (Diario Universal, 1903), y más tarde en nuestra primera corresponsal de guerra (Heraldo de Madrid, 1909). Acumuló una vasta y rica cultura, hecha de erudición y de experiencia del mundo, por el que viajó incansablemente, de los confines de Europa a los de América. Su legado lo forma una extensísima labor literaria y erudita, cercana a los dos centenares de títulos: novelas largas y cortas, ensayos, biografías, libros de viajes, estudios literarios, traducciones..., junto a miles de artículos publicados en la prensa española y extranjera. Fue mujer de pensamiento y de acción, que emprendió numerosas campañas periodísticas en favor de diversas causas sociales o políticas, sobre todo, en favor de la mujer. Junto a la popularidad, gozó de enorme prestigio nacional e internacional, pero su figura y su significado histórico fueron silenciados y borrados de nuestra memoria tras la Guerra Civil. En nuestra historia literaria, Carmen de Burgos es la escritora que recorre las tendencias del primer tercio del siglo XX, de la Generación del 98 a las Vanguardias, nuestra Edad de Plata.
 

La obra

Pura y José descubren de pronto su mutuo amor cuando ella está a punto de casarse con Antonio Peneque. La noche anterior a la boda, en medio de los preparativos, se sienten arrastrados por una pasión más fuerte que las convenciones a que se hallan sujetos. En síntesis, es el argumento de Puñal de claveles, obra publicada en 1931, que culmina el ciclo de novelas dedicado por Carmen de Burgos a Rodalquilar, el valle almeriense de su niñez. El mismo conflicto ya había aparecido en un relato de la autora tres lustros antes, pero aquel episodio acababa en tragedia con la muerte a traición del amante. Ahora retomaba el argumento, impulsada tal vez por un hecho real acaecido en 1928, que la prensa de la época divulgó como “el crimen de Níjar”; pero esta vez lo despojó de tragedia. Con nueva mirada y un lenguaje desnudo y conciso, la autora nos sitúa en un universo rural, ordenado y estable, constituido por leyes, hábitos y convenciones muy rígidos, de cuyo seno nacerá una fuerza espontánea e incontenible para subvertirlo por completo. De forma simbólica dejó abierto el final, con los protagonistas lanzados a la aventura vital, con la indeterminación de un futuro abierto de par en par. La novela vino a ser el testamento literario con el que Carmen de Burgos quiso lanzar un canto de esperanza y mantenerse fiel a su sueño de un futuro mejor.