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Eduardo Benot: un lingüista y pedagogo adelantado del siglo XX y olvidado en el XXI
por Rafael Jiménez Gámez

Origen familiar. Infancia enfermiza

Malo de Molina, J. Caricatura de Eduardo Benot. En: Jiménez Gámez, R. 'La cuestión educativa en Eduardo Benot'. Cádiz, Diputación Provincial, 1985.Eduardo Benot Rodríguez nació el 26 de noviembre de 1822 en Cádiz en la calle de la Virreina en el seno de una familia culta y políglota: su padre, Julián Bernardo Be­not, de origen italiano y su madre, Rafaela Rodríguez de Vicherón, contrajeron matri­monio en 1821. La familia fue de reputa­ción intachable y posición social regular, aunque pocos datos poseemos sobre la cuestión. Pero parece claro que el ambien­te en el que se movía era culto como el de la burguesía gaditana de la época. El alto interés literario pudimos constatarlo en un feliz hallazgo de una obrita manuscrita de teatro de Dª Rafaela Rodríguez; ADios ro­gando y con el mazo dando, de claro matiz romántico y escrita en pleno auge de este movimiento en Cádiz. 

La familia se propuso desde un principio dar una educación esmerada a su hijo pero se encontró con un gran obstáculo, la escasa salud del niño. Benot tuvo una infancia muy enfer­miza. La familia encarga su curación a un tal Joaquín Corde­ro, médico sin ejercer, hombre rico, caritativo y brusco, poco amigo de los farmacéuticos y de la excesiva medicación. D. Joaquín recomienda paseos y carreras matutinas para la re­cuperación del niño y una rigurosa dieta. La más enérgica recomendación médica es la de no coger ningún libro, sólo le permite dibujar para no aburrirse. Sin duda debía demos­trar el enfermo un excesivo interés por la lectura, para pro­vocar una prohibición tan extrema y es que desde muy joven Eduardo Benot mostró una inteligencia precoz, que cultivó con ahínco y esmero. Cuando comenzó a mejorar de sus do­lencias, el doctor le indica el ejercicio de un deporte, por lo que se convierte en un excelente nadador, un corredor infa­tigable y un hábil jinete. En 1833, se encuentra totalmente recuperado.

 

Su formación. Primeras inquietudes literarias. Su primer trabajo.

Aunque tuvo que recibir su primera formación, debido a su enfermedad, en su propia casa. Estudia por primera vez en una escuela situada en la calle del Veedor, esquina a la del Marzal, aunque su primer maestro conocido fue D. Antonio Hurtado Medialdea, a cuya escuela se refiere D. Eduardo en su conferencia en el Ateneo de Madrid:

 

“De infancia enfermiza, al joven Benot los médicos le recomiendan hacer ejercicio físico y no abrir un libro, tal sería el interés que mostraría por la lectura”.

 

Yo aprendí las primeras letras en la escuela mejor de Cádiz donde sólo me enseñaron (es verdad que muy bien) a leer, escribir y contar. ¿Y sabéis por qué era esa escuela la me­jor? Porque en ella se enseñaba el carácter de letra inglesa y además los quebrados comunes y las fracciones decimales. ¡Oh! ¡Yo sabía decimales!, y el bueno de mi maestro me ex­hibía como si yo fuera un prodigio.

Alberto Lista, tema de su discurso 'La educación de la juventud'. Cádiz, Tipografía de Cabello y Lozón, 1897.Es pues en esta escuela donde recibe el final de su instrucción primaria. Su educación secundaria la recibe en el Colegio de San Pedro, antecedente del Colegio de San Felipe Neri, mo­delo educativo de la burguesía gaditana, y en el varios que varios insignes profesores enseñan a Benot. En este centro co­menzó a aprender esgrima, deporte del que sería más tarde un excelente practicante. También adquiere gran destreza en el Dibujo, frecuentando la Academia de Bellas Artes. Cuando se funda el Colegio de San Felipe Neri, sus padres lo envían allí para que aprenda con los mejores profesores de la época; así, es alumno de D. Alberto Lista, que le enseña Literatura, D. Juan José Arbolí, Filosofía, y el sabio medico D. José Gardoquí, Física y Química. Fue un destacado alumno, lo que se demues­tra cuando Arbolí lo llama para sustituirle sin tener titulación alguna. Otro claro exponente de la madurez intelectual que Benot, a los catorce años, ya había adquirido, es su precoz inquietud literaria, satisfecha con la publicación de algunos artículos en El Defensor del Pueblo, diario liberal de lo más avanzado. Las causas de esta precocidad pueden encontrarse en el influjo que recibió de sus profesores y en el elevado gra­do cultural de su familia y de la sociedad gaditana en general.

 

“Fue un destacado alumno, lo que demuestra que el profesor Arbolí lo llame para sustituirle sin tener titulación”.

 

Finalizados los estudios secundarios en el San Felipe, D. Eduar­do entra en 1840 a trabajar en la Oficina Central de la Benefi­cencia Municipal en el Hospicio, que se había creado al entrar en vigor la ley de 1822. En ella, D. Eduardo comienza a ganar dieciocho duros de sueldo. En 1843, fue nombrado Oficial Ma­yor y le subieron el sueldo a treinta duros; se dedicó entonces, en las nuevas oficinas establecidas en el Hospital de Mujeres, a tratar de mejorar la deficiente situación económica de los establecimientos de Beneficencia. En 1845, había conseguido su propósito de reducir gastos. Llega 1848 y se da nueva or­ganización a esta institución, centralizándose en manos de los alcaldes y limitándose extraordinariamente los presupuestos.

 

Benot, profesor y director del San Felipe Neri.

En 1848 cae enfermo el Vicario General de la Diócesis y el Sr. D. Juan José Arbolí pone la primera piedra para el edi­ficio solidísimo del Profesorado del Sr. Benot. En una de las cartas que envía a su amigo León y Domínguez, Benot cuenta el modo en que, por primera vez, toma contacto con la enseñanza. Benot relata cómo Arbolí lo presenta a sus alumnos como la persona más adecuada para sustituir­le por su soltura en cuestiones filosóficas; Benot se siente abrumado por la nueva actividad, sin haber tenido expe­riencia anterior. Los primeros días fueron difíciles a pesar de una exhaustiva preparación de la lección. Al día siguien­te, comprobaba su torpeza y olvido ante los alumnos. Benot cuenta cómo poco a poco, curso tras curso, superaba las dificultades y cómo al cabo de los años ya no necesitaba recordar sus conocimientos antes de empezar la clase. En estos momentos empieza su preocupación por el estudio de la educación, interés que, incluso después de su período de docencia, no desaparecerá.

DÜMMATZEN, P. 'Cádiz. Plaza de Isabel II', ca. 1890. Cromolitografía con transparencias. Biblioteca de Andalucía.

El 5 de septiembre de 1852, D. Juan José Arbolí, que había seguido siendo director del centro, es nombrado obispo de Guadix y Baza; en octubre del mismo año, D. Claudio López ocupó el cargo de Rector del Colegio, pero reservándose sólo la dirección religiosa; el verdadero Rector, Director y Regen­te de Estudios lo fue desde ese momento D. Eduardo Benot, durante quince años, hasta 1867. Durante los primeros años adquiere la propiedad del Colegio con la ayuda de sus amigos Uzuriaga y Laborde. En esta época el S. Felipe vuelve a ser uno de los más destacados centros educativos del país.

En esos momentos D. Eduardo comienza su prolífera labor literaria y científica, aparte de que implantó todos los mé­todos de enseñanza a la sazón más prácticos y modernos. Asimismo instituyó la educación gratuita de cincuenta niños pobres que observaran buena aplicación en sus estudios.

 

“Destacó, sobre todo, su labor como filólogo y didacta de las lenguas extranjeras, introduciendo el método Ollendorf”.

 

D. Eduardo fue sabio y maestro en casi todas las materias. En primer lugar destacó, sobre todo, su labor como filólogo y didacta de las lenguas extranjeras, introduciendo el méto­do Ollendorf. A los dos años de iniciarse en la enseñanza co­mienzan sus publicaciones. Las primeras cuatro gramáticas de otras tantas lenguas modernas (francés, inglés, alemán e italiano) con clave de ejercicios según el método anteriormente citado, tuvieron mucho éxito pero no fueron declara­dos nunca libros de texto.

Según Palau y Dulcet, la Gramática Francesa conoció hasta dieciocho ediciones y la Inglesa catorce. Mientras se suceden las ediciones de estas obras, Benot elabora las primeras de reflexión:

—Observaciones sobre la educación.

—Errores en materia de educación e Instrucción Pública.

—Examen crítico de la acentuación castellana.

No acaba la labor docente e investigadora de Benot en la Fi­lología, sino que nuestro autor se consagra a otros estudios, especialmente a los de Física y Mecánica, para lo cual for­mó uno de los gabinetes más escogidos y completos del mo­mento. Benot encendió en Cádiz la primera luz eléctrica que iluminó tierras y aguas españolas, para celebrar la vuelta de África de las tropas victoriosas, esto ocurrió en 1870.

La labor docente de Benot no se agota en el S. Felipe. En 1857, y ante la fama que había adquirido, es nombrado jefe del Observatorio de Marina de San Fernando, donde expli­ca Geodesia y Astronomía. En 1867 deja Benot el S. Felipe para marchar a París a estudiar la Exposición Internacional. Algunos creen que porque se entrega a la vida política, otros porque la crisis económica afecta también al colegio, el caso es que en 1869 Benot marcha a Madrid y no regresa a Cádiz más que en visitas esporádicas. En los años siguientes a su abandono, la quiebra de una casa de banca en que tenía su capital, le obliga a vender el colegio y a desmantelar el fabu­loso gabinete de Física que había construido.

 

Benot, político.

Aunque el ambiente político gaditano, cuna de los grandes pronunciamientos de la primera mitad del siglo XIX, estaba cargado de liberalismo y republicanismo, Benot no participa directamente en la política antes de 1868. Benot había sido muy amigo de Fernando Garrido y Sánchez Pérez, futuros co­rreligionarios; asimismo, en 1856, fue nombrado concejal del Ayuntamiento pero rechazó el cargo por no tener que servir al régimen establecido, que era contrario a sus ideas.

'Los bromistas de la clase', por Auguste Joseph Trupheme (1836-1898). Colección privada.

No es hasta 1868 cuando interviene directamente en los asuntos públicos. El 19 de septiembre de ese año es elegi­do vocal de las Juntas Revolucionarias Provincial y Local en Cádiz, Benot acepta serlo solamente en la Provincial. Esta elección se hizo no sólo por ser un defensor de las ideas de­mocráticas y progresistas, sino (y sobre todo) por ser persona de prestigio y cultura. Aunque Benot no fue un hombre con ambiciones políticas, el caso es que a partir de este momento se ve envuelto en todo el complejo proceso político de la se­gunda mitad del siglo XIX. Después de triunfar «La Gloriosa», Benot fue elegido diputado a las Cortes Constituyentes de 1869 por Jerez de la Frontera, obtuvo veintiséis mil votos. Esta elección, y sin duda los problemas económicos, hacen que Benot abandone Cádiz y marche a Madrid.

En las Constituyentes se destaca su intervención a favor de una absoluta libertad de enseñanza, cuando se discutía el texto constitucional. Además fue uno de los setenta y tres di­putados que votaron contra la continuación de la Monarquía en la célebre sesión del 20 de mayo de 1869 y en la también famosa de 16 de noviembre de 1870. Desde el 69, Benot se declara de la ideología del Partido Republicano, a la izquierda del Partido Demócrata. En una carta, muchos años después, expuso su opinión ante la cuestión monárquica suscitada en España desde la Revolución del 68. Benot entra en contacto y entabla amistad estrecha con Pi y Margall y siempre estará de parte del federalismo llamado “pactista” o “!margalliano”. En 1870 se hace cargo de La Igualdad, órgano semioficial del Directorio elegido en la primera asamblea general del parti­do presidido por Pi y Margall.

 

“Como político, en línea con sus ideas democráticas y progresistas, destaca su intervención en las Constituyentes a favor de una absoluta libertad de enseñanza”.

 

Al disolverse las Constituyentes, parece que Benot intenta volver a Cádiz y dedicarse de nuevo a la enseñanza, pero no lo consigue. En septiembre de 1872 es elegido Senador y esta institución parlamentaria le hizo Secretario de la Mesa. El 18 de octubre del mismo año pronuncia un célebre discurso de contestación al mensaje de la Corona, en él Benot critica la situación política del momento y el hecho de la elección de Amadeo como Rey, frente a sus intereses republicanos; cri­tica también la actitud de algunos diputados que se llaman revolucionarios. Pero es sobre todo la segunda parte de su discurso, referente a las cuestiones de Ultramar, y en con­creto a la situación de Cuba, la que consigue un gran éxito es traducida a diversos idiomas. La tesis de esta segunda parte fue que “las naciones que tienen colonias, deben educarlas para que se emancipen”.

Cuando el 11 de febrero de 1873, la Asamblea Nacional pro­clama la República, Benot era Secretario de la misma. En las elecciones a las Cortes Constituyentes, en mayo, Benot fue elegido diputado. El 22 del mismo mes tuvo la dicha de pro­clamar, como Secretario, la ley que abolía la esclavitud en Puerto Rico, al mismo tiempo redacta el contraproyecto que se presenta a las Constituyentes de 1873, como voto particu­lar contra el proyecto de Castelar.

Juan José Arbolí. En: LEÓN Y DOMÍNGUEZ, José Mª. 'Recuerdos gaditanos'. Cádiz, Tipografía de Cabello y Lozón, 1897.Sin duda, la labor más conocida como político de D. Eduar­do, fue la desarrollada como Ministro de Fomento, aunque sólo dura un corto período de diecisiete días. A pesar de su corta estancia, se destacan tres labores desarrolladas por D. Eduardo:

Despachó un gran número de expedientes atrasados, refor­mó varias leyes administrativas y no se olvidó de la enseñan­za: procuró en lo posible que se pagaran las cantidades que los municipios debían a sus maestros.

Creó el Instituto Geográfico y Estadístico.

La más destacada: la elaboración de la primera ley obrera pro­mulgada en España en julio de 1873. Se trata de una ley que regula el trabajo de los niños en las fábricas y crea los jurados mixtos. El proyecto fue aprobado por unanimidad el 11 de ju­lio, cuando ya Benot no era ministro, y publicada en la Gaceta de Madrid el 28 de julio. En esta ley se regula el horario, las condiciones higiénicas y las obligaciones escolares y de asis­tencia médica que los empresarios debían cumplir respecto a los niños y jóvenes. Los jurados mixtos compuestos de obreros, fabricantes, maestros de escuela y médicos, bajo la presiden­cia del juez municipal, cuidarían de la observancia de esta ley. Según se ha escrito recientísimamente, esta ley seguía las nor­mas adoptadas en los países más avanzados en este terreno. Cuando llegó el golpe de Estado de Pavía, Benot fue uno de los diputados más exaltados: pidió a voces armas e increpó a la tropa. Había anunciado con varios días de antelación al Presidente de la Cámara los propósitos del conspirador.

 

Vuelta a la reflexión. Progresivo aban­dono de la actividad política. Últimos años.

Tras el golpe, Benot emigra a Portugal, donde dirige el re­publicano bisemanal La Europa, en la que colaboran Víctor Hugo y Pi y Margall, Figueras y otros. Fue expulsado de Lis­boa a instancia de Cánovas y vuelve a Madrid donde se insta­la definitivamente hasta el final de sus días. A partir de este momento sigue colaborando en política al lado de Pi, pero se va retrayendo de la vida pública y renueva intensamente su prolífera actividad investigadora y literaria, aunque no ha­bía abandonado nunca los libros ni la enseñanza (daba clases particulares de idioma). En las elecciones de marzo de 1893, fue elegido diputado por Madrid, aunque por su mala salud había rechazado su designación como candidato. Su trabajo parlamentario consistió sólo en votar.

 

“Tras el golpe de Estado de Pavía, en 1874, Benot emigra a Portugal, donde dirige el republicano bisemanal La Europa, en la que colaboran Víctor Hugo y Pi y Margall, Figueras y otros”.

 

En 1901, enfermo de reuma y ceguera, entre otros males, no puede rechazar la presidencia del Partido Federal a la muerte de Pi y Margall, pero ya el partido estaba en claro decaimien­to. A pesar de todo, Benot dedica tres y cuatro horas diarias al trabajo de partido, sacrificando sus labores científicas. En 1905, su partido, al que se le suman las más destacadas vo­ces progresistas del país, le tributa un homenaje nacional.

'Maestro de escuela', por José Benlliure y Gil (1855-1937). Colección privada.Sin duda, este último período de su vida es más fecundo en cuanto a actividad científica y literaria, pues recomienza su labor creativa, al tiempo que recopila y pone en orden todos sus escritos. La primera obra que aparece es de distinto carác­ter que las de su período gaditano: Movilidad de las fuerzas del mar o aprovechamiento de los motores irregulares contra las mareas y las olas. Esta obra es premiada por la Academia de Ciencias y le permite a Benot ingresar en ella. En 1888, aparece una refundición de Breves apuntes sobre los casos y las oraciones preparatorias para el estudio de las lenguas. La primera versión de esta obra la tuvo que hacer en los tiempos de profesor de idiomas en el S. Felipe y en ella se esboza el núcleo de su importantísima obra gramatical, La Arquitectura de las Lenguas, que, según actuales investigadores filológicos, convierten a nuestro autor en precursor del estructuralismo lingüístico. A continuación, publica una serie de obras:

—En el umbral de la ciencia. Temas varios.

—Versificación por pies métricos.

—Prosodia castellana y versificación.

—Diccionario de asonantes y consonantes.

— Versiones inglesas o arte de traducir el inglés.

—Reforma del alfabeto por el maestro de aldea.

Entre 1898 y 1899 fue editado el Diccionario de ideas afines y elementales de tecnología, compuesto por una sociedad de literatos bajo la dirección de Benot. Las dos últimas obras de Benot, editadas antes de su muerte, son de crítica y creación literaria respectivamente: Estudio acerca de Cervantes y El Quijote y España. Poesías. Otras obras póstumas de primera edición son: Ideas de un federal, Los duendes del lenguaje, Arte de hablar. Gramática filosófica de la lengua castellana y Diccionario de frases rimadas.

Existen otras obras aparecidas antes de su muerte, pero de fecha desconocida: Arquitectura de las lenguas , Sistema mé­trico y Errores en los libros de Matemáticas.

La producción de toda su obra le obliga a recluirse en su do­micilio, sólo acude a las sesiones de la Academia de la Lengua, de la que era miembro desde 1887. Había sido nom­brado en 1870, pero no tomó posesión hasta el 14 de abril de 1889, pronunciando un discurso con el título ¿Qué es ha­blar?, avance del contenido esencial de la Arquitectura de las Lenguas.

Tuvo que ser intensa la relación de Benot con los hombres de la Institución Libre de Enseñanza y con el regeneracionismo, pero no poseemos datos sobre la misma. Tuñón de Lara cita a Benot junto a Giner y Pi como hombres de la llamada ge­neración del 68, una generación puente entre los liberales de Cádiz y la generación del 98, sobre la cual influyó sin duda. Su colaboración con los socialistas, aunque no comulgó con sus ideas, se refleja en algunos artículos publicados en el su­plemento dominical El Socialista. De la colaboración con los institucionalistas, destacamos la participación de Benot en las conferencias dominicales para la educación de la mujer, que Castro inauguró en 1869.

 

“La influencia de Benot sobre Antonio Machado, al que el poeta sevillano reconoce como ‘su protector y maestro’ en uno de los poemas de Soledades, debió de ser intensa”.

 

De la influencia sobre la generación del 98 señalaremos las conocidas tertulias que en casa de D. Eduardo se celebraron. Entre los asiduos a ellas estaban los hermanos Machado. D. Antonio y D. Manuel, con veinte y veintiún años respectiva­mente, encuentran el consuelo que la pérdida de su abuelo les había supuesto en la asistencia a dichas tertulias. Otros participantes fueron: D. Nicolás Estébanez, correligionario y compañero de gabinete ministerial en 1873 de Benot; Fer­mín Salvochea, el anarquista; Carracido; Sánchez Pérez y Pi y Margall. En cuanto a la influencia de Benot sobre Antonio Machado está aún por explorar pero tuvo que ser intensa, ya que D. Antonio le dedica el Poema LII (Fantasías de una noche de Abril) a su protector y maestro, D. Eduardo en la primera edición de Soledades en 1907. En las tertulias se habla, por lo general, política; pero es cuando se trata de poesía, cuando más se interesan los hermanos Machado. Cuando se toca un poético, casi siempre asiste a la reunión algún poeta invitado. Estas discusiones literarias no sólo dejarán profundas huellas sobre los Machado sino que, a través de ellos, lo harán sobre otros noventayochistas como Unamuno. Fruto práctico de la colaboración con Benot es la participación de Antonio y Ma­nuel en la redacción del Diccionario de ideas afines.

Desde 1901, cuando asistió al entierro de Pi y Margall, Benot cae en una enfermedad que llevaría a la muerte. La cegue­ra y sobre todo el reuma que dice que había adquirido en Cádiz en sus largos paseos para hacer la Memoria sobre los puertos, le harían no abandonar su domicilio hasta el final de su vida. D. Eduardo, como otras figuras ilustres de este país, muere, pobre, el 27 de julio de 1907. Su entierro fue sencillo, aparte de unos pocos personajes de la vida oficial, los asistentes pertenecían a la España socialista y anarquista, y como dato curioso destaca en el entierro la asistencia de señoras en todo el recorrido hasta el Cementerio Civil, a pe­sar del fuerte calor.

 

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