Las Vengadoras

Las Vengadoras

Eugenio Sellés

El autor

Eugenio Sellés y Ángel, marqués de Gerona, nació en Granada el 4 de Abril de 1842, hijo de Pedro Sellés y Garrido, magistrado de la Audiencia de Granada, y de Francisca de Paula Ángel y Castro. Estudió Derecho en Granada y se licenció en Madrid en 1862. Fue fiscal en Extremadura y, con la regencia del General Serrano, fue gobernador en Sevilla y Granada. De ideología liberal y constitucionalista, desde 1869 colaboró en numerosos periódicos. Tras la Restauración, intensificó su labor obteniendo notoriedad con la serie de artículos históricos publicados en El Globo, con el título de La Política de capa y espada (1876), pero siempre se sintió como un autor dramático y, aunque cultivara bien otros géneros literarios, dedicó al teatro sus mayores esfuerzos. Con la Restauración dio rienda suelta a su vocación escribiendo algunos dramas que le proclamaron como el discípulo más aventajado de Echegaray. El nudo gordiano (1878), un éxito sin precedentes desde el punto de vista de la sociología teatral, La vida pública (1885), La mujer de Loth (1896) e Ícara (1910) son algunas de sus obras más conocidas. En 1895 fue designado miembro de la Real Academia de la Lengua Española y pronunció su discurso de ingreso sobre el periodismo en España. Además dirigió la sección literaria del Ateneo de Madrid. Falleció el 12 de octubre de 1926.
 

La obra

En Las Vengadoras (1884), el autor nos presenta el prototipo de mujer adúltera pero apartado de los arquetipos culturales y sociales al uso. En esta obra, Sellés hace aparecer en escena un novedoso tipo femenino con el que no estaba familiarizado el público ni la crítica asustadiza de la época: la prostituta. El argumento de la obra gira en torno a las andanzas de Teresa, una auténtica profesional de su oficio, y de Pilar, esposa de Luis, que mantendrá una lucha estéril por retener a su marido junto a ella. Lo más interesante de la propuesta de Sellés es que la prostituta Teresa aparece esbozada como figura de una nueva mujer, y lo demostrará en muchas de sus frías reacciones ante la indignación de la mujer legítima, no dejándose humillar y no respondiendo jamás a sus despechadas y entendibles provocaciones para recuperar a su marido Su estrenó, el 10 de Marzo de 1884 en el madrileño Teatro de la Comedia, elevó el diapasón de la reacción social contra el naturalismo y siguió alimentando la polémica sobre el realismo y el idealismo en literatura.