Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. Biblioteca Virtual de AndalucíaJunta de AndalucíaConsejería de CulturaBiblioteca Virtual de AndalucíaDirectorio institucional de la Cultura
El Viaje
y la memoria

Compartir en Facebook (en nueva ventana) Compartir en Twitter (en nueva ventana)
Viaje 3º. Un viajero inglés por tierras de Almería

Viaje 3º. Un viajero inglés por tierras de Almería

por María Antonia López-Burgos del Barrio

Durante todo el siglo XIX, y hasta bien entrado el siglo XX, la ciudad de Almería se encontró alejada de las principales rutas terrestres andaluzas. Llegar hasta la bella ciudad costera era una aventura que no todos los viajeros estaban dispuestos a llevar a cabo, si bien los importantes e históricos pueblos de la zona norte de la provincia siempre atrajeron las miradas de todos aquellos que los cruzaban en su ruta hacia Granada procedentes de Levante o los que realizaban el viaje en sentido contrario.

Los viajeros que haciendo gala de un gran espíritu aventurero llegaban a la costa almeriense y los que visitaban la ciudad no se sentían defraudados. Esos pioneros que la describieron a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX solían hacerlo mientras contemplaban atónitos desde el mar la belleza de su Bahía o, una vez en tierra, cuando los barcos fondeaban en las tranquilas aguas de su puerto.

Románticos escritores nos han legado en conmovedoras páginas imágenes insólitas de Almería y su provincia.  Autores de relatos en los que, con docta pluma, han sabido trasmitir al lector toda la belleza e intensidad de la luz de la ciudad en los cálidos atardeceres de los últimos días del verano. Sorprendidos viajeros que expresan emocionados sus íntimos deseos de volver a disfrutar la magnitud y grandeza del horizonte desde el privilegiado enclave del Faro de Mesa Roldán. Hombres y mujeres que supieron dibujar en las páginas de sus diarios el perfil de Vera y sus playas de doradas arenas, la enigmática y hoy cosmopolita Mojácar de empinadas callejas, la llegada de los barcos de pesca al Puerto de Garrucha o la bella Isleta del Moro con sus tranquilas aguas besando sus encaladas casas; también las zonas mineras de la Sierra de Gádor y Huércal Overa, el desierto de Tabernas, el delta del Almanzora o el pueblo de Macael, con sus níveas canteras de mármol que se abren en la tierra como heridas de fantasmagóricas formas, adquieren con la pluma de estos viajeros importante protagonismo literario, sin que olviden describir, con todo lujo de detalles, la elegancia y majestuosidad de los almenados castillos de la comarca de los Vélez.

Imagen de Almería hacia 1850

Para ilustrar la aventura que suponía viajar por tierras de Almería he escogido el relato de Samuel Edward Cook[1]. Escritor de temas sobre España, se desconoce la fecha de su nacimiento, aunque se sabe que murió en 1856. Ingresó en la marina el 31 de diciembre de 1802, pero abandonó la carrera de forma prematura. Llegó a España en octubre de 1829. Después de permanecer en la Península durante más de tres años, publicó en 1834 en Londres  Sketches in Spain During the Years 1829, 30, 31 and 32 containing notices of some districts very little known; of the manners of the people, government, recent changes, Commerce, Fine Arts and Natural History, dedicado a Lord Algernon Percy Baron Prudhoe.

Sus Sketches son un compendio de observaciones hechas durante su estancia aquí, de hecho este libro fue realmente el relato más completo sobre nuestro país escrito en lengua inglesa. En él encontrará el lector la descripción de itinerarios por distintas zonas, algunas muy poco conocidas incluso para los autóctonos, a las que nunca habían hecho referencia otros viajeros que habían ofrecido descripciones del país y que, por regla general, seguían casi al milímetro las rutas establecidas por otros. 

En 1840 toma el apellido Widdrington y en 1843 vuelve a España. Un año más tarde, a su vuelta a Inglaterra, publicó de nuevo sus experiencias de viaje en una obra titulada Spain and the Spaniards in 1843 (Londres, 1844). 

 

“El capitán Samuel Edward Cook viajó desde Levante a Granada y ofrece descripciones de Vera, Purchena, Tabernas, Macael, Almería, Adra, Berja y la Sierra de Gádor, desde donde siguió rumbo a Granada por Las Alpujarras”.

 

Sketches in Spain ofrece un análisis del modo de gobernar, de las ramas militares y civiles de la administración, del clero y los monjes, las costumbres de las gentes, los bandoleros y el modo de perseguirlos, el comercio e ingresos públicos, la arquitectura, escultura y pintura, la historia natural, estructura geológica de la mayor parte de España, así como el estado actual de los bosques, incluso un resumen general y muy detallado de ornitología. 

El capitán Samuel Edward Cook viajó desde Levante a Granada y ofrece descripciones de Vera, Purchena, Tabernas, Macael, Almería, Adra, Berja y la Sierra de Gádor, desde donde siguió rumbo a Granada por Las Alpujarras.

 

***

"Después de cruzar esos desfiladeros, entramos en el gran delta del Almanzora y cruzando su ancho lecho nos encontramos en Vera. Durante este día de camino no hubo ni una sola venta y sólo una casa muy de tarde en tarde.  Me habían asegurado que Vera era una ciudad y que allí se podría encontrar cualquier cosa. Me pareció un lugar aislado, pobre e inhóspito, con una posada despreciable y cara que pertenecía al Ayuntamiento, la cual es conocida por toda la región por lo mísero de las personas que allí habitan. El agua es mala, llena de salitre y las zonas de alrededor están tristemente baldías.

Al día siguiente ascendí por el Almanzora a través de una zona de arenales bastante desprovista de árboles, salvo una estrecha franja a lo largo del río con el cual toda la zona podría convertirse en un vergel. Pasamos algunos pueblecillos situados en los más bellos parajes. El camino era principalmente por el ancho y guijarroso lecho del río. Al mediodía llegué a Almanzora, lugar de uno de los palacios preferidos de los reyes de Granada. Se encuentra sobre un pequeño montículo o loma cuya falda está bañada por el río. El lugar se encuentra en la actualidad ocupado por un gran cortijo o casa de campo con labriegos, construido en el siglo pasado, sin que quede ni un sólo vestigio árabe. Se han quitado cuidadosamente todos los árboles y ahora se encuentra en medio de un desierto.

Los pueblecillos de más arriba están mejor construidos, pero no pude encontrar vino, aunque la región es famosa por ello. Dimos alcance a una recua de burros y, conociendo por boca del que los llevaba que eran de Macael, como mi guía no conocía el camino, me uní a ellos,. Cruzamos el río por encima de Cantoria, a una legua por debajo de Purchena, y, después de subir a una montaña por una vereda, llegamos a Macael, un pueblo muy famoso desde el tiempo de los árabes por sus canteras de mármol para estatuas. Mandé a buscar al maestre de canteras, o capataz de la cantera y viendo que no tenía tiempo de visitarlas aquella tarde decidí dormir en Purchena y volver por la mañana.

 

“Hice los arreglos para dormir fuera en la entrada y pregunté qué podríamos tomar para cenar: ‘¿Podría tomar cordero?’; ‘Hush, habrá’; ‘¿vino?, que es famoso’; ‘también habrá, pero no diga usted nada’”.

 

No hay nada que pueda superar la amabilidad de estas gentes que son extremadamente pobres y que poseen una mina capaz de enriquecer toda la comarca, aunque hoy en día es completamente inútil e improductiva. Me rogaron encarecidamente que me quedara con ellos, por lo que me costó bastante trabajo irme. No había posada, pero me dijeron que ni los hombres ni las mulas carecerían de nada. Sus dificultades se habían visto incrementadas a causa de un nuevo y arbitrario tributo impuesto recientemente por el Corregidor de Baza, bajo cuya jurisdicción se encuentran. El tributo es de un dólar por fanega de semilla de trigo sembrada, exigido de la forma que es usual en España, es decir, antes de que esta sea esparcida; es un impuesto terrible y ruinoso sobre todo en una zona del país donde las cosechas de cereal ofrecen unas ganancias bastante inciertas, además de los otros fuertes gravámenes; pero ellos no tuvieron más remedio y se vieron obligados a someterse. 

Imagen de las Murallas árabes en Almería hacia 1850

El pueblo se encuentra en un barranco o cañón por donde corre un arroyo muy bonito, del cual no se hacía ningún uso, sin que ellos tuvieran la más remota idea de cortar o pulimentar el mármol con un molino. 

Quedé con el maestre en que nos encontraríamos por la mañana y fuimos a Purchena, un lugar que yo estaba ansioso por visitar. Se encuentra a una legua de distancia. Al entrar al pueblo le pregunté a una anciana si había alguna posada. "Si señor, hay una nueva y hermosa". Su aspecto era de lo más atrayente pero el interior resultó ser un simple cascarón, puesto que toda la parte de atrás permanecía sin amueblar y en la que el único cuarto habitable estaba ocupado por un viajante. Hice los arreglos para dormir fuera en la entrada y pregunté qué podríamos tomar para cenar: "¿Podría tomar cordero?" "¡Hush habrá!"; "¿vino?, que es famoso"; "también habrá, pero no diga usted nada". El significado de esto era que existía un monopolio de estos artículos en el pueblo; lo más probable es que estuviera impuesto por el Ayuntamiento y como los artículos vendidos públicamente eran caros y malos había que conseguirlos en otros lugares. En el momento en el que me estaba retirando a descansar, un alguazil vino a decirme que el alcalde deseaba verme. Éste era un caballero, ya que el pueblo era bastante importante. Me hizo unas cuantas preguntas con mucha cortesía, algo que estaba justificado debido a lo crítico del momento y también debido a que yo me encontraba fuera de la ruta directa y en un lugar muy raramente visitado. Expliqué mi propósito y dijo "Pero ¿qué necesita usted en la península?"; contesté que tenía permiso de mi gobierno así como del español para viajar, lo cual yo consideraba suficiente. Él me dio inmediatamente el pasaporte que ya estaba firmado, diciendo: "vaya usted con Dios".

Purchena, de gran interés histórico por haber sido la residencia del Re Chico  [sic por Rey Chico] después de la capitulación de Granada, se encuentra situada a los pies de la Sierra de Filabres, la estribación oriental de Sierra Nevada. El castillo, en ruinas, ocupa un alto risco en la parte de atrás y debajo de él se unen dos brazos del Almanzora. El campo es maravilloso pero en la actualidad está prácticamente desprovisto de árboles. El pueblo, que en tiempos de los árabes tenía siete mil casas, ahora tiene escasamente cuatrocientas. Su situación es de gran importancia, puesto que domina el valle del Almanzora por completo y el mar al Sur. Tiene una comunicación fácil con Baza y con Lorca, por Cuevas, así como dos carreteras a Almería y a las minas de la Sierra de Filabres.

 

"Pregunté por qué no hacían un molino que les facilitara el trabajo: 'no hay genio'".

 

Durante la noche se reunieron gran variedad de personas del pueblo. Intenté conseguir información acerca de la ruta para el día siguiente con la intención de cruzar directamente desde las canteras de Macael a Almería. Los mapas no servían; no había dos datos que estuvieran de acuerdo. Nadie conocía más que la carretera que frecuentaban, que era por lo alto de la sierra; la otra decían que era impracticable, o llena de ladrones; no podían ponerse de acuerdo en la distancia en varias leguas. Tuve que seguir mi propio plan y confiar en la probabilidad de encontrar un camino en la dirección que yo había planeado.

Por la mañana volví a Macael a recoger a Antonio Vicarro, el maestre de canteras y a un guía para que me pusieran en el camino hacia Almería.

Las canteras se encuentran a una legua por encima del pueblo, y hay un bosquecillo de pinos que ofrece un agradable contraste con la aridez de las zonas que había atravesado durante varios días. El principal yacimiento de mármol se encuentra cerca de la parte alta del bosque y está completamente vacío. Hay siete bloques de unos siete pies de longitud, aparentemente destinados para bajo relieves, preparados para ser enviados a Londres; yo creo que es el primer pedido desde el extranjero que ellos han recibido alguna vez. Otro gran bloque estaba preparado para ser cortado, aunque el otro único pedido que tenían era para un suelo azul y blanco de un convento de monjas de Murcia. Pregunté por qué no hacían un molino que les facilitara el trabajo: "no hay genio"

El principal problema es la falta de una carretera. Transportan los bloques con gran esfuerzo hasta el lecho del Almanzora y desde allí hasta un lugar en una playa cerca de Vera donde son embarcados. El camino más fácil y mejor es por Atal [sic por Tahál] y Tabernas a Almería. Todo el camino es un plano inclinado y el maestre me aseguró que podría acondicionarlo para el transporte por ocho mil reales, unas ochocientas libras. El bloque aludido, es el compañero de uno que se envió a finales del siglo pasado, antes de que comenzaran los problemas de España y con el que se ha hecho la magnífica tumba o monumento del arzobispo en la capilla de San Miguel en la catedral de Granada. Es de unos doce pies de alto, en un solo bloque, y aparentemente sin ninguna mancha. Su traslado supuso un coste muy elevado: el viaje hacia el río, que es de sólo dos leguas, les llevó tres semanas y hasta Baza otro tanto. El padre del maestre había ayudado en la operación, que se va transmitiendo en la historia del lugar.

 

“El gran delta del Almanzora semeja un desierto libio, donde el curso del río está marcado por una estrecha franja de verde intenso”.

 

Hasta la fecha en varias ocasiones se ha extraído gran cantidad de mármol de calidad inferior de estas canteras. Los magníficos bloques que dan nombre a la Sala de Dos Hermanas, en la Alhambra, ambos con doce o trece pies de largo y todo el mármol blanco de ésta, fue llevado desde aquí.

Las vistas desde la parte alta de este bosque son muy bonitas. El gran delta del Almanzora semeja un desierto libio, estando marcado el curso del río por una estrecha franja de verde intenso; la tierra entre el río y las montañas que se encuentran al Este está erosionada por los torrentes formando infinidad de montecillos, con una apariencia tal, que Bowles, que fue el primero que visitó esta región, la comparara con las olas de una tempestad en el mar. Esta montaña pertenece a la comunidad, y tienen el derecho exclusivo a trabajarla, pero no poseen capital ni pensamiento de extender sus explotaciones.

Después de dejar el bosque, descendí por un terreno abierto hasta Atal (así es como lo pronuncia la gente), pero escrito en los mapas es Tahál. Se trata de un pueblecillo bien construido, sólido y con un pequeño torreón árabe o castillo feudal en la parte más alta rodeado por un basamento almenado y un foso. El nombre proviene posiblemente de la atalaya o torre vigía y posiblemente pudo haber sido propiedad de algún jefe conocido con ese nombre en la insurrección de los Moriscos.

Hacia abajo a cierta distancia hay una pequeña planicie en uno de cuyos extremos se encuentra Tabernas, ciudad en decadencia que tuvo gran importancia durante las guerras árabes. Tiene un castillo en ruinas de tamaño considerable y gran solidez, situado sobre un montículo que domina completamente un desfiladero que desemboca en el gran río de Almería.

Al día siguiente bajé por un profundo cauce guijarroso o rambla con altas paredes a cada lado y, prácticamente sin ningún cultivo, hasta que llegamos al afluente principal del río de Almería. El panorama cambió entonces y a continuación el paisaje pasó a ser completamente africano. Palmeras, naranjos y limoneros, tejados planos en pequeñas casas, y una fisonomía tan completamente árabe como la que se podría mostrar al otro lado de la costa, eran las principales características de esta parte de Tierra Caliente. Después de avanzar por el ancho lecho del río durante cierta distancia, crucé unas cuantas colinas y llegué a Almería

Imagen de Mojácar (Almería), 1915-1920

Poco después de mi llegada, la gente de la fonda, que era muy respetable, me dijo que un conocido personaje, un soplón de la policía, había estado merodeando y haciendo indagaciones y observaciones acerca de mi pasaporte, sin duda con la intención de sacar dinero. No presté mucha atención a eso sino que me fui a visitar al Gobernador, pero éste se encontraba enfermo y estaba viviendo fuera de la ciudad. También fui a visitar al Vicecónsul, pero estaba ausente.

Me encontraba dibujando en las rocas a espaldas de la ciudad, cuando llegó un soldado y me rogó que lo acompañara al cuartel. El oficial, que no comprendía la diferencia entre dibujos militares y dibujos de paisajes, me remitió al Coronel, que se encontraba con otros oficiales; éste, al momento, descartó cualquier agravio.

Salí cabalgando hacia el Cap de Gatt [sic por Cabo de Gata] a observar las formaciones geológicas, cuando un soldado me rogó que lo acompañase a un puesto que se encontraba en la playa. El sargento al mando examinó mi pasaporte y no me retuvo ni un instante, pero, reservadamente mandó un mensaje a la ciudad para mencionar el hecho. 

 

“La ciudad de Almería es una mera sombra de su antiguo estado en tiempo de los árabes. Las casas son pequeñas y bajas, pero están ordenadas y limpias. Las murallas árabes están prácticamente completas”.

 

Por la noche el vicecónsul, que ya había vuelto, me visitó y dijo que había recibido información de las autoridades de que yo debía de contar con que me visitarían. En efecto, vinieron el ayudante de campo del Gobernador y el soplón, con el Vicecónsul, y de forma correcta, pidieron ver mi documentación. Cogieron mi cartera y mi libreta y fuimos al Gobernador, que estaba viviendo en una casa de campo a las afueras; cuando llegamos a la puerta, el soplón dijo una contraseña e inmediatamente se abrió. Él me recibió con la mayor cortesía; tomó mi libretilla y, diciendo que suponía que contenía mis anotaciones, me la devolvió sin abrirla; los dibujos los examinó con el interés de un aficionado, y me los devolvió diciendo: "me llegó esta queja y estaba obligado a atenderla, pero siento muchísimo que haya ocurrido; es mi deseo ayudar y atender a los oficiales de cualquier país aliado del rey de España que quieran visitar este lugar. Si hubiese sabido que se encontraba usted aquí, yo habría enviado a un ayuda de campo para que le enseñase todo lo que hay en la zona".

El miserable animal, al que debía toda esta aventura, cuya apariencia era asquerosa y repulsiva así como su ocupación, estaba allí presente, pero esta fue su última acción, ya que unos días después fue expulsado de la ciudad de la cual él había sido durante mucho tiempo alguien dañino y aborrecido. La razón de la severidad del deber militar era que Torrijos había llegado a Gibraltar y se esperaba diariamente que hiciera una incursión en la ciudad.

La ciudad es una mera sombra de su antiguo estado en tiempo de los árabes. Las casas son pequeñas y bajas, pero están ordenadas y limpias. Las murallas árabes están prácticamente completas. La Alcazaba o Ciudadela, era de gran tamaño e inexpugnable, con tres recorridos interiores. La parte más alta es del tiempo de Carlos V puesto que fue construida con posterioridad a la toma.

El aspecto de los habitantes de las clases más bajas es completamente árabe: algunas de sus casas con los tejados planos y sólo una planta, tienen dos o tres habitaciones sin ventanas y se van abriendo unas sobre otras separadas solamente por cortinas. El interior o alcobas suelen dar a un pequeño patio interior en el que, al igual que en Berbería se encuentran los cacharros de cocina y los fogones.

 

"El panorama cambió entonces y a continuación el paisaje pasó a ser completamente africano. Palmeras, naranjos y limoneros, tejados planos en pequeñas casas, y una fisonomía tan completamente árabe como la que se podría mostrar al otro lado de la costa".

 

A las mujeres se las puede ver en algunas de las casas más pequeñas, con vestidos holgados que las cubren completamente de los pies a la cabeza; un ligero color amarillento completa este aspecto árabe. En los cortijos, donde con frecuencia yo me dirigí a ellas con una u otra excusa, las encontré invariablemente corteses pero asustadizas y retraídas. Algunas tenían las voces más dulces del mundo.

El carácter árabe que forma parte del país, se mantiene bastante más puro que en otras zonas de Andalucía, debido, con toda probabilidad, tanto al clima, que ha permitido que se mantengan las costumbres africanas, como a la poca violencia que acompañó la toma de este importante enclave. Se rindió sin resistencia, escapando a los horrores que esperaban a los habitantes de aquellos lugares en los cuales defendieron sus altares. Por otro lado, las consecuencias siempre han sido las mismas: la ruina del comercio y de la agricultura, y la reducción de la población a una fracción de lo que había sido con anterioridad. Muchas de las mejores familias son descendientes de los árabes en línea directa.

Almería es, para decirlo de algún modo, una ciudad refinada, como todas las ciudades del Sur, donde sus elementos no han sido alterados por ninguna causa local y el trato es muy agradable. Es una especie de capital de segundo orden y, si no fuera por el completo deterioro de todo el país, sería de gran importancia. La llanura que hay hacia el Este y que termina en el Cap de Gatt [sic por Cabo de Gata], y que en la actualidad es poco más que un desierto, podría cultivarse. La bahía facilita la comunicación costera en ambos lados: un camino de carros lleva a Granada por Guadix, y comunica con todos los pasos de montaña de las estribaciones orientales de Sierra Nevada, donde se encuentran muchas zonas mineras.

Alquilé mulos y salí rumbo a Adra. Cuando habíamos avanzado cierta distancia, sospeché que estábamos haciendo un trayecto demasiado alejado de la costa y, después de preguntar a un labriego, me di cuenta de que así era: mi guía no conocía el camino y era demasiado vago y engreído como para preguntar. El que nos informó nos puso sobre un camino que conducía, por entre algunos molinos para fundición, a través de un desfiladero, al Campo de Dalías, meseta cercana a la costa, prácticamente baldía, con solo unos pocos molinos para plomo esparcidos por toda la zona. Quedan aún algunos aljibes del tiempo de los moros, pero con pantanos o depósitos esto podría convertirse en un vergel.

En las estribaciones occidentales, las colinas se acercan a la costa dejando una pequeña zona pantanosa al final de la cual se levanta Adra, en un desguarnecido arenal, con verdadero clima africano. Cerca de allí corre un arroyo, en cuyo delta se cultiva la caña de azúcar. El lugar ha adquirido cierta importancia en los últimos tiempos debido a que es el puerto y principal lugar de fundición del plomo de la Sierra de Gádor. Existe una gran organización que intenta abarcar todo el negocio del plomo, tuberías, laminados, etc., cuyo uso es todavía desconocido en España. 

Imagen de cuevas en la rocas en Almería, 1915-1920

Fui a Berja por el lecho de la rambla, ascendiendo por estrechas gargantas. Por toda la zona se extiende la destrucción terrible causada por las riadas, a las cuales me referiré más adelante. Un francés respetable y trabajador había abierto un molino de agua con el cual se ganaba la vida fundiendo los desechos del mineral y la escoria de los molinos más ricos; invirtió todos sus ahorros en carbón y todo fue arrastrado salvándose el molino por los pelos.

 

“Por la mañana subí a la Sierra de Gádor, una cordillera de piedra caliza de gran altitud y completamente pelada, en la cual se alojaban de la forma más primitiva ocho mil hombres”.

 

Berja es un lugar precioso, situado en una hoya rodeada por elevadas montañas. La zona está bien irrigada y está situada a una altitud moderada, siendo un lugar saludable y próspero. Es la estación intermedia de todos los mulos y asnos que se emplean en el transporte de provisiones y material para la sierra y para acarrear el mineral hasta Adra.

Por la mañana subí a la Sierra de Gádor, que parece una nueva colonia. Es una cordillera de piedra caliza de gran altitud y completamente pelada, en la cual se alojaban de la forma más primitiva ocho mil hombres. Las viviendas son de piedra, con la mayor cantidad posible de madera, con las cubiertas hechas de una especie de cemento[2]. Los propietarios y los jefes rara vez se alojaban mejor que los obreros y están juntos sus almacenes y sus provisiones. No se permite residir en el monte ni a mujeres ni a animales de la especie canina, sin lugar a dudas por motivos de economía ya que las provisiones se les suministrana los hombres a discreción: y me informaron que el consumo era enorme, en especial el de los recién llegados. En la actualidad su dieta se limita a pan y patatas y ni siquiera se les abastece de pescado en salazón debido al exorbitante impuesto con el que está gravado. Un caso práctico del sistema comercial español. Estas minas son tan secas que el agua para beber es escasa y como tiene que traerse desde muy lejos es muy cara. Después de que los pozos hayan sido abiertos y la mina descubierta, el trabajo es puramente mecánico, siendo los únicos aparatos: cuerdas, cenachos de esparto y rudos manubrios de madera. Como el yacimiento es muy grande, es desesperanzador lidiar con ellos así como con los precios. El camino es tan malo que sólo lo pueden subir o bajar mulos, aunque con una inversión insignificante podría hacerse uno excelente.

Aparte de la manutención, a los hombres se les paga a partir de cinco reales, aproximadamente un chelín o dos al día, en proporción a su categoría. En la sierra hay un puesto de policía. Los jefes y los dueños, tanto aquí como en Adra, me trataron con franca amabilidad y la abierta libertad de comunicación que es tan general por toda España. 

Volví a Adra y cogí mulas para seguir hasta Granada por la ruta de Cádiar y Lanjarón. Pasamos la Hoya de Berja y después de cruzar una sierra descendimos hasta un profundo y pintoresco valle cuyas piedras eran de las más variadas e intensas tonalidades. En el extremo superior, en una garganta muy estrecha, se nos presentó un monje con una apariencia muy extraña. Se trataba de un hombre de unos cuarenta años, bajo y muy corpulento; llevaba el hábito de la orden de los Capuchinos, a excepción de que el tejido era bastante más fino. Largas polainas de la misma tela cubrían sus fornidas piernas hasta las rodillas. Su barba, y lo que se le podía ver de la piel, eran de una limpieza y pulcritud bastante extraordinaria y su aspecto general estaba en consonancia. Cabalgaba a lomos de una magnífica mula, ricamente enjaezada y llevaba un criado que iba a pie. Un atuendo apropiado para un Grande de España. Lo saludé y al pasar, volví la mirada para volver a examinar tan inesperada aparición, cuando escuché por detrás de mí un largo y enfático "¡Car-ra-jo!" "Nadie hay tan gordo y tan lustroso como estos monjes!"  Esta palabrota tan útil, a la que nadie aparte del nativo le sabe dar el tono apropiado y contundente, y entre ellos, nadie como las gentes del sur, salió de la garganta alpujarreña de un joven que nos había seguido desde el pueblo y que después de haber hablado con el guía, se estaba apresurando para unirse al grupo. El monje era de ese tipo con el que Rabelais habría disfrutado tanto o de los que podrían haber aparecido en la peregrinación a Canterbury, un compañero apropiado para el "culo gordo y roñoso" que ha debido haber "tragado, tragado y tragado" antes de ponerse en su estado actual. Mi acompañante no sabía de quien se trataba y yo nunca logré saber quien era, aunque puede que fuese conocido entre Cádiar y Berja. Por la tarde llegué a Cádiar, un lugar que yo estaba deseoso de ver ya que puede considerarse como la capital de las Alpujarras y fue el escenario del último intento de los moros por recuperar su independencia". 

 

 

 *Ilustración de la cabecera: Casas naturales abiertas en las terreras, de F. J. Parcerisa, ca. 1850 (Detalle)


[1] Ver: López-Burgos, M.A. (1982) "Las Aventuras de un Viajero Inglés por tierras de Almería", Anales del Colegio Universitario de Almería, Universidad de Almería, 1982. Y Almería Dorada. Relatos de Viajeros de habla inglesa, Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, Junta de Andalucía, Sevilla, 2007.

[2] Se refiere a la capa de launa con la que se recubren los techos planos para impermeabilizarlos y cuya consistencia y color se asemejan a los del cemento.

 

©2010 JUNTA DE ANDALUCÍA, Consejería de Cultura.
Condiciones de uso | Aviso legal | Mapa Web
Biblioteca Virtual de Andalucía - bibliotecavirtual@juntadeandalucia.es
c/ Profesor Sainz Cantero, 6 18002 Granada - Tlf: 958026934 y 958026943 - Fax: 958026937