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“Hay que divulgar y publicitar las grandes innovaciones porque contagian libertad“

                                                                                       

Fernando Lázaro Carreter, siendo presidente de la Real Academia de la Lengua, dijo en una entrevista para Radio Nacional de España que “no hay que olvidar que en algunas de las obras de Miguel Romero Esteo están algunas de las cumbres de la literatura europea de todos los tiempos”, frase que nuestro dramaturgo cordobés (Montoro, 1930) considera de una generosidad total, nos cuenta en la entrevista hecha por Rafael Torán para la Biblioteca Virtual de Andalucía. 

Con estancias en Andujar (Jaén), donde cursó el bachillerato en el Seminario de los Padres Paulinos, quienes le gestionaron un año becado en Inglaterra, y en Madrid, donde realizó sus estudios universitarios, Miguel Romero Esteo reside en Málaga desde poco después de acabar la Guerra Civil española. 

Se marcha a Madrid en 1950. Allí se licencia en Ciencias Políticas y Periodismo, además de cursar estudios de Musicología, entre otros. En aquellos años, para cubrir los estudios, llegó a desempeñar oficios tan dispares como organista, traductor, periodista. De éste destacan sus columnas en el Nuevo Diario: entre el 2 de mayo de 1971 y el 22 de febrero de 1976 vio la luz una magnifica colección de ensayos “en los que dio a conocer al país creadores desconocidos de vanguardia, que a la postre han renovado el panorama de la creación internacional”, hace memoria el entrevistador. Fueron artículos sobre Peter Brook, Mishima, Xenakis, Passolini,… 

Desde 1965 escribe obras de teatro, prohibidas por la censura en su mayoría: “como autor dramático asomo yo en Madrid, se me cataloga como autor peligroso y muy antidictadura, muy antifascista, lo tengo difícil…” y recuerda entre sonoras carcajadas como terminaba la crítica a Parphernalia en el diario ABC de Madrid: “¡eliminarlo sin contemplaciones!”. Su teatro es revolucionario y complejo, inscrito en el realismo grotesco, destaca en él la radical novedad del lenguaje que utiliza. 

Vuelve a Málaga en 1975 y empieza a trabajar en el Aula de Teatro y en la de Poesía de la Universidad, también como profesor de Sociología de la Literatura, “una asignatura muy interdisciplinar que empieza con los orígenes de la literatura en el Mediterráneo, me inicié en la protoescritura mediterránea… es lo que está detrás de estas tragedias mías sobre los orígenes de Andalucía, Tartessos”, nos revela. Además, como director teatral, representa en Málaga en 1977 Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín y en 1978 La pájara pinta de Alberti. En 1980 llevará La vida es sueñode Calderón.

Durante siete ediciones estuvo al frente del Festival Internacional de Teatro de Málaga, “pretendí lo mismo, luchar contra el embrutecimiento del país que había traído la dictadura”, insiste, como a lo largo de toda la entrevista. Era un festival muy progresista, que trajo a la ciudad lo que otros creadores hacían en otros lugares del mundo: The Living Theatre, The Royal Court, Lindsay Kemp, Bob Willson, Jan Fabre,… 

Volviendo a su obra, el propio Romero Esteo distingue dos periodos de creación distintos: el de sus “grotescomaquias”, “pasillos cómicos” las define, en los años 60 y 70 y, pasada la transición española, el de sus “tragedias”, en los 80 y 90.  De las primeras destaca Paraphernalia de la olla podrida, la misericordia y la mucha consolación, estrenada en 1972 en el Festival de Sitges y luego en la I Semana Antifranquista de la Universidad de París, también Horror vacui, de sus “tragedias” Tartessos. Es un teatro difícil de llevar a la escena, en el caso de Pontifical, por ejemplo, traspasa todos los límites temporales deuna representación, pues duraría, sin cortes, ocho horas. Él explica esto: “cada obra teatral mía es un espectáculo visualizado, la creatividad del director escénico sería eliminar cosas”. 

Algunas de sus piezas han sido traducidas al alemán. En 1970 la editora Suhrkamp Verlag, que posee la exclusiva de las obras de Bertolt Brecht y de Peter Weiss, obtuvo la de Pontifical y en 1975 la de Pasodoble, salvo en el ámbito del español. De traducir Pontifical se encarga en un principio uno de los poetas alemanes más importantes del siglo XX, Hans Magnus Enzensberger, aunque luego lo hará el traductor de Gabriel García Márquez. Desde entonces Pontifikale y su autor figuran en el catálogo de la Suhrkamp junto a con Peter Handke, Peter Weiss, Samuel Beckett, Bertolt Brecht, etc. 

“La obra de Romero Esteo es, junto a la de Valle-lnclán, lo más original y renovador que ha producido la literatura dramática española con posterioridad al Siglo de Oro”, declara con rotundidad el profesor Aullón de Haro. 

Actualmente es el ensayo el género al que se dedica con más intensidad: Origen de la guitarra andaluza en el contexto del Mediterráneo, Historia y musicología de los verdiales, Orígenes de Europa y coros de tinieblas, Raíz del folklore andaluz: los verdiales y Tartessos y Europa

En 2005 la Consejería de Cultura, en colaboración con la Diputación Provincial de Málaga y la editorial Fundamentos emprenden la publicación de sus obras completas. 

Miguel Romero Esteo recibió en 2008 el premio Nacional de Literatura Dramática por Pontifical, que aún no había sido publicada en España, salvo en una edición clandestina de 1971, y el Luis de Góngora y Argote de la Junta de Andalucía  por el conjunto de su obra. El reconocimiento le había llegado antes fuera de nuestras fronteras, en 1985 el Consejo Europeo de Estrasburgo le había concedido el Premio Europa. Siguieron el de Teatro Enrique Llovet por Gárgoris, rey de reyes en 1987 y en 1992 el Andalucía de Teatro. La Diputación Provincial de Málaga le nombró en 2000 Hijo Predilecto. 

De su estimada epopeya Tartessos, del monólogo del príncipe Aaraklos, lee: 

[…] Oonókopo. Decían las lluvias de los océanos:
Oonókopo. Decían los océanos:
Oonókopo. Y nunca decían de mi nombre,

a mi nombre nunca lo voceaban,

yo era nadie

[…]

a mitad de las llanuras y 1os grandes ríos,

yo era nadie a mitad de las lluvias,

yo era nadie a mitad de los océanos de las aguas.

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