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“El andaluz es el idioma más bello de España, más hermoso gramaticalmente, fonéticamente (…) ¡Cuidado con Andalucía! Eso a mí no se me toca”

“Poeta decidido, independiente, muy seguro de sí, extremadamente autoexigente, magnífico lector, singular en sus formas, su preparación y las extensas y variadas fuentes de la poesía internacional de las que bebe, desde la poesía italiana, los simbolistas, la poesía modernista hispanoamericana o la poesía en lengua inglesa de finales del XIX y comienzos del XX.(…) Destacamos, por tanto, que nos encontramos ante un poeta de oficio y vocación, de raza, un poeta de nacimiento…” (J. Soto ; R. Pérez, 2010)

Manuel Mantero nació en Sevilla en 1930. Esta podría ser su única realidad deseada y su más acertada definición. Novelista, ensayista, pero ante todo poeta, es un autor difícil de encasillar. Su marcha, primero a Madrid (1960) y más tarde a Estados Unidos (1969), le hacen poseedor de una perspectiva que lo liberó de las presiones generacionales. Este rechazo, que el constantemente justifica, no impide que su poesía, también la escrita en Estados Unidos, sea profundamente española.

Su doctorado fue sobre la filosofía y el derecho en Giacomo Leopardi. Ha sido profesor de las Universidades de Sevilla y Madrid. Asfixiado por el ambiente político y cultural de España, marcha a Estados Unidos, donde es profesor en Michigan y, ya en 1973, en la Universidad de Georgia, en la que ha tenido una cátedra especial de Literatura Española hasta agosto de 2000, fecha de su jubilación. En la actualidad es Profesor Emérito de la misma universidad.

Manuel Mantero es autor de numerosos ensayos y libros de crítica literaria, frutos de su interés personal y su carrera académica. Como narrador destacamos dos novelas: Estiércol de león (1980) y Antes muerto que mudado (1990). En 2004 publicó un libro de memorias: Había una ventana de colores: Memorias y desmemorias.

Pero su producción más constante ha sido la poesía. Aunque tiene poemas publicados anteriormente, su primer libro data de 1958, Mínimas del ciprés y los labios.

De su etapa en Madrid tenemos algunos de sus poemarios más destacados: Tiempo de hombre (1960) con el que se le otorga el Premio Nacional de Literatura; Lámpara común (1962), y Misa solemne (1966), que recibe el prestigioso Premio Fastenrath. Se trata de tres libros donde apreciamos la aportación del autor a las tendencias sociales de su época pero, a la vez, su singularidad dentro de ellas. Desde ese momento, su nombre aparece prácticamente en todas las antologías y estudios que analizan la poesía de su tiempo, situándose como un poeta señero de su generación.

Ya en su etapa americana encontramos títulos como Poemas exclusivos (1972), Ya quiere amanecer (1975); Memorias de Deucalión (1982) y Fiesta (1995). Sus últimos libros de poesía son Primavera del ser (2003) y Equipaje (2005). Rd Editores está publicando sus Obras Completas, con un primer volumen dedicado a la Poesía (Como llama en el diamante, 2007); un segundo a las Novelas y cuentos (2008); y un tercero dividido en dos tomos (2009 y 2011) a sus Ensayos y criticas.

Está en posesión de la Orden de Don Quijote, máxima distinción del hispanismo norteamericano, y es miembro de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras.

Los tres poemas elegidos por Manuel Mantero, en su entrevista para la Biblioteca Virtual de Andalucía, son de su último libro Equipaje (2005), y se refieren a los temas que parecen vitales para el autor: la infancia (‘Piñata’), la lectura (‘A los libros de mi biblioteca’) y la tierra española, sobretodo Andalucía (‘Cádiz 1989’ y ‘Urna con tierra andaluza’).

Con el texto de esta última, Mantero cierra su compromiso vital con su tierra y nos sirve para completar este breve acercamiento a su figura.

YO no quiero coronas de flores en mi muerte.

¿Para qué festejarme con aromas geométricos

que olerán otros? Baste mi sola muerte y cumpla

su duración la flor, su edad bajo las aves.

No flores: fuego. Cuando mi pecho ya no aliente,

este claro puñado de tierra de mi tierra

sobre mi pecho pongan. Después, me quemen. Nunca

arderán dos amantes con tanta eternidad.

En 2005 recibió la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla, merecido galardón a su dilatada carrera literaria y a su gran aportación al mundo de las Letras.

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